Acostúmbrate a mí, a mis atenciones, a mi abrigo, al calor de mi ser y al sentir de mi pecho, a la vida que te entrego y a vivir el momento,...
Acostumbrándote a mí.
Sé que hoy ves las cosas de manera distinta,…
que tengo un lugar en tu pensamiento y tu corazón,
pero es mi deseo lograr mucho más, quiero alcanzar
a ser necesario e indispensable para tu mente y tu cuerpo,
correr por tus venas, arraigarme en tu piel,
encallar en tu alma y naufragar en todo tu ser.
Quiero que te acostumbres a mí de manera tal
que no puedas renunciar nunca a guardarme en tu pecho,
que siempre me lleves presente, que siempre sea yo real,
que no tengas opción ni salida, ser para ti mucho más que un sueño.
Acostúmbrate a respirarme en cada bocanada de aire,
a beberme en cada gota de agua que calme tu sed,
a cargar conmigo en tu sombra, a llevarme en la piel,
a tenerme contigo aunque parezca estar lejos.
Hazte a la idea de que estaré a tu lado para ti,
a que sin importar lo que hagas ya soy parte de tu metabolismo,
porque logré abrirme paso, logré encontrar el camino,
y sé que en el fondo aprendiste a sentir lo mismo.
Que al dejarme quererte permitiste que ocurriera
dejaste que me incrustara en cada fibra de tu cuerpo
y sabes que ya no tienes control, que por dentro y por fuera
soy tan parte de ti como lo son tu corazón, tus ojos y tu cabello.
Y acostumbrándote a mí poco a poco entenderás
que aun tenemos vida, que aun podemos amar,
y tú misma me lo has dicho con tal seguridad,…
que “Yo siempre estuve ahí” y ahí siempre me tendrás,…
porque ahora sabes con certeza que estoy ahí,…
y que tú ya no tienes cómo poderlo evitar,…
18 de julio de 2011
