Presagio.
Fue el vaticinio de un encuentro esperado,
un momento en el limbo, un instante soñado,
cuando ya no buscaba, cuando me había rendido
a sentir otra vez ese cosquilleo ridículo
que me lleva al absurdo y que me hace sentir vivo.
Fue el tímido augurio que anuncia lo inevitable,
encontrarte en el camino aunque parezca ya tarde,
descubrirte en mi otoño, desearte en mi atardecer,
codiciarte ahora que la vida se escurre
amarte en las sombras y en tus ojos poderme ver.
Fue la premonición que el destino había reservado
para dos almas errantes con vacíos profundos,
que pedían a gritos silenciosos y reprimidos
que alguien llegase y diera luz a sus mundos,…
y sentir nuevamente que se pierde el sentido.
Fue el presentimiento de aquello por venir
el aviso irremediable del hallazgo perfecto,
cuando cuenta nos dimos que estábamos ahí,
que teníamos un tesoro por descubrir,
y que juntos completamos una idea y un sentir.
Es el presagio que me dice lo que tanto anhelo,…
que serás mía, que aceptarás unirte conmigo,
que te entregarás por completo venciendo tus miedos.
porque te engañas a ti misma si sigues pensando
que aun tienes la opción de decidir sobre esto.
LEA
20 de septiembre de 2011
