¿Eres tú,…?
Yo necesitaba alguien que me recordara
lo bello que puede ser vivir la vida
la grandeza de los pequeños detalles
y el resplandor que tiene cada día.
Me era indispensable encontrar
a quién me hiciera ver claramente
cuánto vale amar, reír y soñar
en aquello que deseamos realmente.
Antes tenía la enorme necesidad
de que me hicieran sentir un poco más vivo
más completo, pleno de felicidad
y ansioso por darle a mi vida sentido.
Y entonces un día cuando ya no buscaba
me tope contigo y me pregunté:
¿eres tú,…? ¿realmente apareciste ahora?
pero ante lo sorpresivo de todo dudé.
Pasaron los años, te dejé crecer en mi afecto,
la pregunta se convirtió en certeza,
“Eres tú” te dije para tu sorpresa
y hoy ya no hay dudas, hoy eres firmeza.
Y aunque no tengo derecho a buscar
amarte limpiamente sin miedo al qué dirán,
me hace feliz el tan solo pensar
que desperté en tu corazón algo similar.
Porque mi dicha se basa por entero
en darte alegría y bellos momentos
y si puedo lograr que sientas todo eso
seré muy feliz de amarte en silencio.
LEA
6 de septiembre de 2011