lunes, 15 de agosto de 2011

TERAPIA DE DUELO

Llevo un duelo en el alma,... por una emoción que jamás logre despertar en tí,...


Terapia de Duelo

Me he resistido al dolor, le he negado el paso
pero esto sólo me trae más angustia y tristeza,
pretendí enfrentarlo con valor y con fuerza,
y solo conseguí que se quedase a vivir conmigo.
Y de a poco se enquista y se vuelve mi amigo,
camina a mi diestra, me acompaña en silencio
me obliga a sentir que es todo lo que tengo
y me susurra al oído que no irá a ningún lado.
Y es un sentimiento tan desubicado,
pues aunque lastima en el alma profundamente
desprenderme de él simplemente no puedo,
porque es lo que me queda de ella en la mente.
Tal vez si intento un ritual de despedida
consiga aceptar que todo acabó realmente,
para ir cicatrizando despacio mis heridas,
sacar de mi pecho el recuerdo presente.
Más no cuento con restos mortales que enterrar,
tan solo memorias falsas y reales que se niegan a morir,
no tengo prendas, ni imágenes, solo hay soledad
misma que necia le impide a mis dolores partir,…
¿Y si acaso comparto mi pena con alguien más,…?
me engaño a mí mismo, no hay quién me pueda oír
y la soledad y el silencio me vuelven a recordar
que con ellas estoy bien, que no tengo por qué huir.
Y creo que ese es el mejor de los caminos,
abrir la puerta al dolor, permitirle que me atraviese,
facilitarle las cosas, que cause todo el daño posible
y que siga su rumbo,… que por sí solo termine.
Pero mientras una u otra terapia encuentro
la pena desgarra mi carne, me desangra por dentro,
pero es mi dolor y de algún modo lo agradezco,
pues amarla ha valido cada instante y cada momento.
LEA
15 de agosto de 2011