Ella finalmente lo dijo,... y a partir de ese momento su vida quedó ligada a la mía,... más allá de fronteras, más allá de leyes,... incluso más allá de la vida y el tiempo,... "Te amo",...
Y entonces dijiste,...
La espera fue tan larga pero finalmente sucedió,
tus labios dibujaron esa sonrisa que me roba el alma,
las palabras que deseaba escuchar con tanto anhelo
surgieron de tu boca y se anidaron en mi corazón.
Yo te he perseguido a través de la vida y el tiempo,
yo te he peleado como quién se aferra a la vida
porque siempre estuviste presente en mi camino.
Te di cuanto puedo ser y lo mejor que tengo
mi sentir, mis letras, mi entrega y mi fuego,…
Quise incrustarme en tu piel y quedarme ahí por siempre,
tocar tus fibras, acariciarte el alma, besar tu esencia,…
ir más allá de tu cuerpo, ir hasta donde nacen tus
emociones,
robármelas todas y quedarme a vivir en tu pecho,…
amarte plenamente, conocerte completa por fuera y por
dentro,
y en la entrega infinita que hoy vivimos tu y yo
decirte con verbo y acción cuanto te amo mi cielo,…
y aunque yo lo sabía aun deseaba de ti escucharlo,…
entonces lo hiciste, ¿o fui yo quien lo arrancó de tus
labios?
Dijiste las palabras, aquellas que prometí no decir,
promesa vana que nunca jamás podría yo cumplir,…
“Te amo,…” suspiraste en mi oído cuando yo estaba en ti,
y el momento y la magia aquella que tanto perseguí
se tornó finalmente en este gozo perpetuo,…
y así te entregaste a mi sueño, a mi delirio por entero,
tus palabras dijeron lo que yo sabía hace tiempo,…
pero nada se compara a esta dicha infinita y perenne
de escucharlo en tu voz seguido de ese maravilloso silencio
en el que seguí recorriendo tu piel, tu carne y tu cuerpo,…
LEA
15 de Diciembre de 2011